¿Quién es el niño de Primaria?

Estos sorprendentes, inspiradores, indignantes, deliciosos, intelectuales, afectivos, voluntariosos, imaginativos, sorprendentes, enérgicos, dramáticamente cambiantes, sociales, inconsistentes, de gran corazón, enigmáticos, exigentes, reflexivos, y complicados niños nuestros de la primaria: ¿quiénes son ? Ellos son como flechas disparadas desde nuestro arco, y si hemos de entender, hay que mirar muy lejos a la distancia hacia donde están destinados: la adolescencia.
© MariaMontessori.com

Los años de primaria son años de crecimiento vigoroso y continuo, estirados entre los dos polos del primer y el tercer planos de desarrollo. Sobre la base – ya sea sólida o frágil – de los primeros seis años, apuntan a las alturas de la adolescencia. La esperanza de entendimiento que tenemos sobre estos niños de primaria puede ser entendida como una función de tres cosas: las materias primas de la personalidad que traen con ellos desde la primera infancia, la trayectoria de desarrollo hacia la adolescencia, y la calidad de la ayuda y la protección que tienen de nosotros en el camino.

La adolescencia es un momento sumamente social de la vida dominada por el trabajo de auto-conocimiento, de orientarse en la sociedad y la historia, y de comenzar a experimentarse uno mismo como una potencia en el mundo. Nuestros niños de primaria están en camino a esto y son, por lo tanto cada vez más sociables, cada vez más independientes y competentes, y poseedores de una inteligencia cada vez más penetrante.

Como a Donna Bryant Goertz le gusta decir, si en el primer plano de desarrollo los niños son como renacuajos, los niños de primaria son como las ranas en que hayan sido transformadas, y mantener a una rana bajo el agua, que era lo correcto para el renacuajo, la matará. Ambas guías y los padres deben alterar drásticamente su forma de trabajar para satisfacer las diferentes necesidades del nuevo niño primaria que tienen ante ellos.

Esto no quiere decir que vamos a empezar a tratar a nuestros niños de primaria como si fueran adolescentes, a “ayudarles a crecer hacia la adolescencia” como tampoco podríamos tener un renacuajo fuera del agua para ayudarle a que se acostumbre a la respiración. Por el contrario, las necesidades de los niños son tan diferentes de las necesidades de los adolescentes al igual que las necesidades de los niños menores de seis años son distintas a las del niño de más de seis. Los niños necesitan de nosotros para ser fieros protectores de su infancia, y me refiero a ser protectores de un total de seis años de un espacio y tiempo seguros en los que pueden llevar a cabo los muchos experimentos sociales e intelectuales, experimentar los numerosos errores y éxitos pequeños y no tanto y aprender de los muchos cambios de maduración de su cuerpo y su cerebro que necesariamente constituyen “crecer en la adolescencia.”

John Snyder es administrador en Austin Montessori School. Síguelo enTwitter @jrs1231.